Pagamento a Pachamama

Hace un par de días me encontré con una miniferia indígena en la Plaza de Bolívar, en Bogotá, en las que representantes de diversas etnias colombianas (muchas de ellas poco conocidas por mi) vendían sus productos artesanales entre los que destacaban chinchorros, mochilas, collares, instrumentos musicales y jarabes naturales que, según ellos mismos aseguran, tienen propiedades medicinales y espirituales. Una linda fiesta protagonizadas por semillas, colores, aromas naturales, pieles aceitunadas y expresivos ojos rasgados.  Lamenté no tener ni mi cámara ni mi celular para mostrar tanta hermosura autóctona en este espacio.
Anoche la fiesta siguió, pero de manera distinta.  Una tarima apostada en la plaza, a un lateral del Palacio de Narino, recibió a distintas agrupaciones musicales colombianas de rock, pop y reggae, que abrieron paso a los cantos chamánicos en los que los coros y las flautas indígenas eran el delirio de los asistentes, tal como el famoso personaje de Hamelin (Hameln, en original).
No pude acercarme mucho porque iba con mi hijo y las autoridades consideraban el evento como un concierto en el que es muy difícil garantizar la seguridad de los menores de edad.  Así que, mientras mi esposo cuidaba del crío, pude acercarme para hacer estas humildes fotos con mi teléfono y mostrar lo hermoso que se veía el sitio (pero lamentablemente mi celular no hizo gala del evento real). Cuatro carpas iluminadas en colores, que representaban a los cuatro elementos de la naturaleza, sirvieron de marco al evento en el que, según me comentó un policía, los indígenas rendían homenaje a la Pachamama bajo la convocatoria del Jardín Botánico.
Fue hermoso escuchar al chamán de los kogi de la Sierra Nevada, invocando a sus ancestros para pedir la purificación de la tierra y las aguas. Sinceramente me conmoví mucho.  Especialmente me encantó ver y oír a los indígenas haciendo su “pagamento” con respeto, cuidados por los grandes colosos arquitectónicos de la Plaza de Bolívar: la casa presidencial, la Catedral primada, el Palacio de Justicia y el Palacio Liévano en el que funciona la Alcaldía, y frente a los ojos de jóvenes de distintas religiones y convicciones políticas que, en este caso unieron sus energías para celebrar el Día Mundial del Agua.


This entry was posted in Ecología and tagged , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *